Me acostumbraré a la Soledad?
Quería hablar.
Escuché mis pensamiento.
Quería hablar.
Le hablé a los perros.
Quería hablar.
Canté canciones.
Quería hablar.
Escribí lo que sentía.
Quería hablar.
Escuché vídeos e hice lecturas.
Quería hablar.
Hablé en mi mente.

Contigo he llegado muy lejos.
Pudiera recorrer el mundo entero.
Pero llega un momento,
en qué ya no quiero solo escuchar
y hablar en mis pensamientos.

Anhelo tener conversaciones profundas.
De esas cuando se abre el corazón
y se mira hacia el mar o hacia la luna.
De esas, que a veces tan si quiera
importa entender u opinar,
porque solo se necesita llorar.
Conversaciones de sueños,
anhelos y proyectos.
Conversaciones para hacer
volar la imaginación,
aquello que podamos crear.

Disfruto contigo Soledad,
Pero a veces eres egoísta.
En ocaciones siento frío,
En ocaciones escuchar
mi silencio me hace sentir
que voy a enloquecer.
Disfruto Soledad…
pero a veces, ¡vete ya!