A esta cueva diaria, la noche, de ternura materna, es
En la que he caído como un ángel desvalido
Del día, este día colmado de urgencias masculinas

La noche condecorada de las estrellas silenciosas
Que si no me olvido, alguien una vez me lo ha contado:
“Estallan solo una armonía sagrada, lejana y pura”

Yo no soy mas que el autor de este escrito, y de
Este granito de arena que no pesa lo de una estrella sola
Pero aquí dejo contadas las maravillas simples.

Porque para mi el mundo es como un caracol de sonidos
Y silencios también, que de día se enrosca y de noche se
Desliza sobre su propia saliva, porque la noche es Maternal.

Fernando Castaño