Sonrío cada vez
Que alguien planea,
Y la improvisación
Lo rompe.
Y somos pocos los que
Nos reímos de la oscuridad
Que no nos corrompe.
La sutil espontaneidad
Es como una bala
Que perfora lo que tramas.
Sonrío cada vez que se dispara.
Soy el improvisto
Que tus tretas no han visto,
La veracidad que desviste
Tus calculados embistes.
Porque mías son las pruebas
Desnudas,
Y tuyas las excusas camufladas.
Sonrío cada vez que esto
Se evidencia y te delatas,
Entre tus latas no recicladas.
Y tejes tus mamarrachos
Dichos inventados
Salidos de las cloacas,
Tus supuestos a los hechos,
Mas la improvisación
Es un útil desatanudos
Fiel al derecho,
Que restaura la maña
De la maraña que has hecho.
Son muchos los retrecheros
Que juegan a oscuras
Y pocos los que a la luz
Damos vuelta sus tableros.
Mis dientes sonrientes
Son las fichas que los fichan
Y se esgrimen contra
Las confabulaciones grises
Desprovistas de chalecos antibalas
Para las improvisaciones
Que la audacia y verdad abalan.
Las improvisaciones
Son los derrumbes
De las falacias que armas,
Las ruinas de tus inventos
Que te arruinan y aun así los alabas.
Sonrío cada vez
Que las sangrientas realidades vencen
Sobre tus fantasías implantadas
Que a nadie mas que a ti
Y tus implicados secuaces convencen.

JULIETA IALLORENZI

PATENTADO EN SADAIC Y DNDA

DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS