Mientras observo tu cuerpo, detengo la respiración para no interrumpir tu sueño y observar esa danza suave entre vuestras manos, Entonces, en contacto los dedos, los cuerpos renuncian a su estado y se pronuncian con sordos alaridos por volver a nacer uno en el otro. Sabios son los amantes, siempre encendiendo nuevos fuegos de entre las cenizas, de sus apenas consumidos sueños, pues para ellos la combustión de sus sueños y aunque se funden, solo funcionan si desaparecen en el nacimiento del nuevo tu o yo. Su mano se desliza bajo la ropa, ésta que ha sido usurpada por otro cuerpo, y aún así que le invitan a rozar con fuerza el punto,…ese punto de equilibrio en donde estallan los sollozos, y emana la vida, donde se licuifican los deseos, en donde mueres tú, para que nazca yo,… donde muero yo, para que nazcas tu…
Y así pasan sus días los amantes, muriendo en sí mismos para presenciar el nacimiento del otro, tal como un Petite mort!
Rosa Maria Villarreal Salazar
28/02/2020.