La Cueva

Abrí los ojos
En ese oscuro pozo.
Ella se acercó a mí
Con el pelo blanco
Como la luna.

Su sonrisa me perforó el nervio,
No presagiaba nada bueno.
No me podía mover del miedo.
Tomándose su tiempo
Se relamía los labios
Mientras apuntaban a mi cuello.
Cerré los ojos
Y todo se volvió rojo.
Se fue por la puerta
Y me dejó encerrado ahí.

Sabía que pasaban días,
Siempre me lanzaba tres comidas
Desde una terraza
Donde siempre me veía.
Siempre que anochecía
El frío me lo decía
Y ella entraba en la cueva
Con su mirada paralizante
A darme su macabro beso.
¿Mascota o ganado?
¿Rata de laboratorio?

Siempre que tanteaba la puerta
Estaba cerrada por fuera,
Sin forma de escalar
Hasta donde ella observa.

Una vez, después de secarme
Ella desapareció.
El lugar donde hacía guardia
Estaba vacío.
Entonces un murciélago
Voló hasta mi cabeza
Y después a la puerta.
Esperaba parado en el pestillo
Como esperando que la abriera.
Para mostrarle que era en vano
Acerqué la mano hacia allí
Y él voló a mi hombro.
La puerta se abrió
Solo halando el pestillo hacia abajo.

El murciélago voló
Adentrándose en la oscuridad
Y yo lo seguí sin vacilar.
Malnutrido y con poca visibilidad
Me era difícil seguir al animal.
Él dio la vuelta en una esquina
Y por un momento lo perdí de vista.

Cuando di la vuelta
Vi una luz cegadora,
Y saliendo de la cueva pude ver
Ella estaba esperando ahí,
Mi carcelera,
Y mi amigo ya no estaba.
Su sonrisa burlona,
Fuente de mi desasosiego,
Me comía por dentro.
Incapaz de controlar mi cuerpo
Caminé hacia sus brazos
Que esperaban abiertos.
Cuando caí en su frío pecho
Sus colmillos saludaron mi cuello.

Con ella caminando detrás
Yo volvía a mi prisión,
Mi cuerpo se movía
Contra mi voluntad.
La luz del Sol
Nunca más me encontró.

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