Kokko, Sarah, Juana. Águila y fénix de fuego.

— En las tierras de Asia, por los montes de Argorea, Kokko, Sarah, con su pluma y pergaminos, sueña.
Mira a las estrellas, a Siria, por última vez, verá Grecia y a la estatua de Athena, y aún así, Juana, piensa…
—(¿En qué lugar nos volveremos a encontrar Diosa de ojos triunfales? )
…Kokko, no lo sabe. —Juana, no lo sospecha, aún. «Ha de nacer de nuevo, como fénix, en Argorea.»…
…¡La dulce niña de Dios! …
La que se recostaba en el hombro de su santo favorito.
—La qué menospreciaba a los gentiles. —Juana, nacerá en medio de unos artesanos— no será como antes, pero, escribirá. La historia de Silvestre y el amor
…Porqué Sarah, sólo sabe de amar…
Jamás ningún otro ojo marrón—azul— soñador.
Nunca otra mujer, u otro hombre.
Sarah— Juana, nacida, en el vientre de Pia, Kokko, de fuego. Fénix, de las plumas. Por las tierras de Efeso. Sarah, ve a Athena y se detiene.
Pronto se volverán a ver, cuando Sarah, domine al Águila y sea la luz de los salmos de Silvestre entre llamas y tinta fresca…

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