¡INTERPRETA ESTO!

Hacer un puente sin tomar dirección fija,
en una parada, parado, frente a una hilera de rendija.
La promesa, exclamada en mi lecho moribundo,
antes de comenzar a obrar, es la dicha del mundo.
Y no me reconforta saber que cruzaré una tormenta en algo que yo construí.
No lo llames destino, o imagines que lo merezco, si terminó por mí.

Menos justo es que trates de interpretar esto,
como un derroche, si no fuera de lagrimas,
de una rocola que toca “es tu noche”.

Pero lo admito, soy yo quien estaba harto.
No de ti ni de tus trapos, preferentemente,
quizás, del Cuarto (o grabar una porno…).

Figurarte que ya no es nada en un absoluto silencio, cuarto negro.
No hay camino ni destino, para nosotros, pero me alegro.

Y que importa, si malinterpretaste mis sentimientos
o te quedaste mirando a un querido amigo.
Ahora sólo tengo una lista de canciones conmigo.

Y al final, frente a frente, quedamos como unos Valientes,
donde supimos tener miedo y evitar terminar los puentes.

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