Insistiendo en mis deseos. Prueba I.

Sabía que vendrías a visitarme
y yo te huía sin sentido alguno
mi perdición, ángel mío
en tu mirada muero mil veces en un segundo.
Estoy cansado de largos horizontes que no alcanzo
del hastío que cargo en mi conciencia
pintar quisiera tranquilos paisajes a tu lado
verte de cerca y calentar tu alma.
Fuego que avive mi carne, deseo
amenazado de apagarse siempre
me engaño a mi mismo a voces
oyendo el susurro de tus pasos acercándose
y, en verdad, estoy sólo
contigo y sólo.
Mi perdición, ángel mío
el cielo ha de brillar este día
escupir el azul más radiante en mi cara
grasa para mis alas verdes oxidadas.
Ahora debo guardar silencio
es hora del canto de los pájaros
todavía el aire refresca mi espalda
enfría el ardor de mis tentaciones.
Dame tiempo que entrene esta lucha
quiero salir indemne en mi entrega
salto entre recuerdos de niebla
que arrancan de mí valientes laureles.
Para volver a ti, a tus caminos
debo dejar a un lado mi transitar
mi senda de aire tibio y seguro
y descalzarse al libre albedrío de tu infinita presencia.
Y dejarme caer en Ella
aliviarme en tu sombra
del calor que se expande en mis deseos
seguir descalzo tus huellas impolutas
desertar de mi mismo y entregarme
ser otro yo distinto lleno de ti.

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