Níveo sueño emplumado,
Te prendes al anzuelo del viento,
Maniobrando a tu antojo,
Intrépido pez del cielo,
Embistiendo de frente,
El azul divino,
Posees lo inmenso.
Aun así, la rocosa penumbra,
Se vuelve tu nido,
Te alimentas en el piso,
De mundanas migajas,
Si tú todo lo tienes y a esto te reduces,
¿Qué me espera a mí?
¡No tengo alas!
Atisbo el infinito desde un rincón apartado.