INÉDITO

Todavía recuerdo ese día
que salí del teatro
era temprano,
aduras se asomaba la luna
el tiempo transcurría liviano
en las secas hojas de verano
fue ahí que mire al lado,
y cruzando la avenida
detuviste el semáforo
vaya que lucias preciosa
con las luces de los autos
los claxon sonaron armoniando los pasos
bailabas a los ojos de quienes se fijaron
en aquella mujer de vestido corto y ajustado.

La brisa corto el aliento de los perplejos
y yo, yo solamente seguí
tomando mi café
mojando la galleta
que había comprado en la tienda de al lado
mientras usted llegaba
con ese tonito sensual en los labios
pasando la lengua como organizando
el brillo que les había colocado
vaya sorpresa encontrarte
después de tantas estrellas fugaces
creí que te habías esfumado,
fue lo único que tartamudeo
al sentir su aroma encafeinado
cuando le tendió un abrazo
y al odio le dice,
cuando te extrañado.

El café se le hizo amargo,
la galleta se despolvorizo en la mano
un saludo de hasta pronto
que se perdió en un auto
un mensaje de texto,
de veámonos el sábado.

Yuberley Díaz.

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