En noches como ésta,
nubladas y lluviosas,
solía pasar ante tu casa
buscando tu tierno abrigo.

¡Qué mejor momento
de mostrar el abandono
en que, a falta de su amada,
vive el hombre enamorado,
es algo que se hace sin pensar
bajo la espectral tormenta!

Tiempos de inmensa dicha,
que ahora, a punto de iniciar
jornada nueva en tierras lueñes,
regresan a mi mente con nostalgia.