AGOSTINA GUADALUPE (20)
ESCRITORA ARGENTINA.

La poesía no era aquél poema que
te dediqué; la poesía eras tú, cuando
me mirabas.
Cuando tu sitio seguro eran mis brazos,
y tu pecho era mi hogar.
Fuimos felices incluso estando rotos,
trozitos de felicidad
me gusta llamarlo.
Las canciones que nos dedicamos
ahora solo son un montón de letras vacías
que riman unas con otras pero que
no me hacen sentir algo especial, y
nosotros sabemos que lo especial en mi
vida era fundamental.
Rompiste mi corazón, como si de eso
se hubiera tratado todo este tiempo,
de ver quién rompía a quien primero.
Y quizá ese fue tu miedo, el
creer que yo era el huracán que pronosticaron tus inseguridades,
pero cariño, yo solo fui
una suave brisa que te acariciaba cada noche antes de dormir.
Siempre supiste por dónde entrar, como
tenerme, como convencerme de que
esto no iba a terminar conmigo,
pero hay algo que nunca supiste, y
es el hecho de que nunca supiste amarme mejor.
No supiste hacerlo mejor o nunca quisiste,
la verdad no vengo en busca de una respuesta,
aunque esperé esa explicación
por mucho, de verdad, mucho tiempo.
Vos ya sabes lo que viene después
de un corazón roto, sabes que todavía no terminó,
supongo que esto termina cuando el recuerdo
no nos golpee la mente cada vez que escuchemos
esa canción.
Porque el huracán no era yo,
el huracán son los recuerdos después del adiós.

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