El valor que brillaba en ti,
fue apagado por el soplo de miedo que vaga por el aire
roza tus mejillas cuando caminas en la calle,
portando un ultimo aliento de dolor que un compañero a su paso dejo.

Una familia araste y semillas sembraste,
cuidaste, amaste y de ellos frutos frescos recolectaste.
Una plaga llena de armas acabo con tus esperanzas
y poco a poco te quedaste sin nada.

Nunca pensaste que al partirse en dos, conservar valiera mas que liberar,
incluso al no opinar al borde de un abismo te tuviste que parar.
Frutos secos has de portar luego de plagas que llegaron a destrozar,
ahora en muros de miedo te has de albergar.

Tu tierra ahora tiene huellas de dolor,
marcas sin fecha de caducidad, que cada vez duelen mas al recordar,
ya sin vuelta atrás mas y mas fatal,
un dolor que apago tu valor y en una jaula de miedo te postro.