Gotas de cera caían de mis manos
Sentí el calor, una suave lengua devoraba mi cabeza.
Frente a mi, me desvanecía.
Como una vela, me derretía.
Acaricié mi rostro, lagrimas sólidas me surcaban.
Cera y agua salada seguían mezclándose.

Tomé el martillo y la antorcha, dudoso.
Aún podía salvarme, reconstruirme.
Perfeccionarme, ser alguien estable.
En los detalles trabajar,
Brillante cada facción dejar.
Ningún defecto manifestar.

Negué, apretando la antorcha contra mi.
Llamas explotaron, mariposas doradas me atravesaron.
Queme mi cuerpo, liberé el fuego dentro de mi.
Recosté el cadáver delicadamente.
Cerré mis ojos, iris ya inconscientes.

Contemple mi cadáver extrañado.
Destruido estaba, pero seguía presente.
Viendo mis facciones inertes.
Recordé las lágrimas de cera.
Tomé mi brazo, sin encontrar hueso
El cadáver se transformó en un líquido espeso.

Perdido y confundido, flote lejos de mí.
Como un títere con titiritero, vagué sin fin
Conocí maravillas, maravillas prohibidas.
Pero no deje de caminar, mis piernas sumisas
Prohibido estaba mi descanso eterno,
El destino me condenó a conocer y no ser parte del ello.

Ahora me ves, frente a ti.
Mi castigo y tu encierro no cuentan con un fin.
Encontré la llave, liberé el fuego.
Desobedecí, y condenado estoy
A ver más crímenes, como el que has cometido hoy.
Me imitaste, tambien apartaste el martillo.

¿Por qué nos castigan? ¿Por qué somos moldeados?
Nuestra cera se derrite,
Pensamientos florecen,
Soñamos con explorar, todo un deleite
Rompemos barrotes sin pensar,
Y desatamos una corriente en plena alta mar.

En mi camino no he encontrado respuestas,
El tramo no termina y nunca lo hará.
Tu y yo llegaremos lejos,
Más no tendremos una meta.
¿Valdrá la pena? ¿Qué hemos obtenido?
Sufrimiento, dolor. Ahora compañía, nuevos criminales.

Más no podemos arrepentirnos.
Hemos escogido caminar eternamente, juntos.
Descubrir más allá del simple estandarte.
Flotar junto a las mariposas doradas,
Derretir nuestra prisión.
Ahora lloramos lágrimas,
Lágrimas saladas de un nuevo corazón.

0