Soberbia y prepotencia para la mujer que “AMO”.
Dominio y dominador; si no te gusta te aguantas.
Yo decido por los dos; tu opinión no vale nada.
Mi tiempo me pertenece, y mejor si tu no estas.
Trabajarás para mi, para que nada me falte.
No me gusta que trabajes, pero sí dentro de casa,
cuidando bien de tus hijos hasta quedar agotada.
Y yo me pregunto ahora y después de tantos años,
¿Cómo estuve tan cegada?.
Mi príncipe, único, hermoso, con el soñaba…
Y me ofreció su castillo donde vivir ocupada,
mientras de guerras volvía y siempre allí me encontraba.
Mi príncipe se hizo grande y más grande su soberbia,
es incapaz de pensar en la gente más pequeña,
que aparta de su camino como si fuera una piedra.
No se lo que voy a hacer las alas tengo cortadas.
Ya no se caminar sola. Tengo tristeza en el alma.
La vida me ha sorprendido con algo que no esperaba,
con la edad que tengo ahora ya no me queda esperanza.
Buscare dentro de mi una eterna primavera para ayudarme
a vivir mientras que la vida quiera.