He mentido

He dicho muchas mentiras,
desde ahora en adelanté las diré tan sólo
para no aniquilar la inocencia
afuera de mí.
Con prudencia, amor de lactancia verbal,
correspondencia y clamor por la calidad.
Diré mentiras que lleguen a la verdad,
seré la realidad objetiva en lo posible,
me disculparé como lo he hecho habitualmente,
en el presente ahorraré palabras que dañen,
hay mucho por lo que sanar.
Tengo ganas de escribir un planeta,
no teclear en el celular,
sentir el ritmo de mi corazón
para ver si el cuerpo tiene métrica,
y con eso será suficiente.
No necesito de una mujer para darme placer,
complacer es mi mayor anhelo,
pero aún tengo trabajo que hacer.
Por ahora necesito ser hijo, hermano y tío.
Adulto capaz de apoyar a su raíz,
devolver la mano me imagino,
que tendría que reencarnar por lo menos
cuatro veces para dar los cinco.
Y aquí sigo, porque he mentido, y dolido,
por la verdad que puse ausente en mi boca,
sonriendo cuando quería llorar,
gimiendo el placer de un amor infernal.
He mentido…
Sigo en el camino estival,
tomando tu vitamina Sol querido,
tú sólo sabes iluminar.
Pero he mentido,
esta llaga la llevaré en silencio,
escondido jamás por si acaso pregunta
la persona que se me acerque.
He mentido,
he dicho una confesión ambigua,
supongo que todo el mundo lo hace,
pero no va al caso,
acá en la pega, hago versos,
me tocó un buen jefe,
después de todo lo que he mentido,
la vida me ha regalado la evolución de todo lo vivido.
Mi madre, pilar fundamental de la verdad, aunque ella también mienta siempre la tendré en un pedestal,
porque desde su inocencia ama a todos por igual.
He mentido a mi madre largos años, aquella daga me la clavé solito y a ella más de un grito que no gritó.
A mi padre agradezco aunque le haya sacado de quicio, a mi hermana por ser valiente mujer, madre de la hija de la estrella que se posó aquí en nuestras vidas.
Eso me parece propicio,
para qué quiero una novia si me casé con la pasión.
Llegarás el día cuando no quiera la noche,
y al parecer falta poco.
No me preocupa, me estoy ocupando de mí,
de mi senda en este siglo de los nervios,
el miedo nos cuelga por la lengua y se sabe maquillar sin experimento animal.

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