Hay noches incluso
en las que siento tus besos,
tus abrazos y tu piel,
en el final de un sueño
de esquivos encuentros y
fallidos amagos,
de acercamientos sinceros,
buscando roces de manos y
momentos discretos.
Como en un juego de hadas y duendes,
donde ellas se muestran
y no se dejan coger.
Un juego infinito,
de sonrisas, titubeos,
carreras y carcajadas.
Recortes de distancias
y al tener cerca, te alejas
sosteniendo la mirada.
Es mi sino.
Tenerte y no tenerte.
El reflejo de mi vida contigo.
Creerlo y no vivirlo.
Pensarlo y no tocarlo.
Un deseo prohibido y no sé,
si cumplido.