Hay momentos en que siento que soy un volcán
ansiando entrar en erupción hasta las cimas de los cielos,
Pero luego me doy cuenta de que estoy extinto

Hay momentos en que siento que soy un prisionero
con las manos atadas, las piernas encadenadas y la boca amordazada,
gritando dentro de mi alma para escapar
Pero luego me doy cuenta de que soy mi propia prisión.

Hay momentos en que siento que soy un niño sin padres
abandonado en las calles de un barrio hostil,
hambriento, afligido, angustiado, agotado.
Pero luego me doy cuenta de que soy un adulto en un mundo desalmado

Y luego hay momentos en que los rayos del sol de la madrugada brillan en mi frente
y me acarician como las manos de una madre a su hijo recién nacido
Son tiempos preciosos
Consuelan y tranquilizan
Pero son raros y efímeros
Sólo existen en el reino de los sueños

Aparte de las almas desconocidas y olvidadas
que luchan tan duro – pero en vano – por Amor,
Nadie está tan drogado, emborrachado y intoxicado de anhelo como yo.

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