Hasta lo último…

¿Por qué el mundo ha callado?
no duermen los silencios,
ni las palabras deliran grandezas,
¡Esto es harto sabido!
que la muerte inundó los corredores,
y los niños han huido lejos,
no se acercan las aves, ni las escuchas,
no hay trinos, tampoco canturreos,
estigmas es lo que veo y encuentro por doquier.
¡Nadie escucha mis gritos!
¿Quién los entiende?
No; por favor,
no vayas por ahí, no recorras ese camino,
¡Oh, mis lamentos y mis lienzos!
Ya no hay sueños,
ni objetivos que alcanzar,
somos esclavos de un dilema,
presagios sentenciados,
encerrados,
Pero nosotros nos amaremos,
lo haremos con fuerzas,
contra el odio nos levantaremos,
el agobio y el martirio de la desesperanza,
en la alcoba, en el living,
sin palabras, ni expresiones, solo sonidos,
aquellos intensos, elocuentes, y profundos.
Nos liberaremos,
de las imposiciones, y de los traumas,
de los tabús, y de las mentiras,
las que subyugaron nuestra infancia,
quebrantaron nuestros sueños,
los matices robados de nuestros anhelos,
martirizados, incinerados y golpeados,
hasta sangrar, heridos en el alma,
y en la propia ocasión, conjugaré tu amor,
atravesaré la prohibición y te lo daré todo,
hasta que rompas en llanto de felicidad,
en seguros momentos de ilusión.
Allí, viendo el suelo y sobre la mullida gramilla,
yo me deleitaré en atrapar tu secreto,
con las manos y la libertad de nuestra existencia,
hasta que los oiga,
y el amanecer cante en su primera luz.
¡Toda la noche!

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