Guajira, ¡ Un Grito de Sed!

Poema: Jhon Jairo Salinas.

«Los niños Wayuu
casi nunca lloran,
por eso nunca se
sabe cuando
tienen hambre».
Y muchos no lloran
porque se les
secaron sus lágrimas…

Antes, el cielo
de la alta Guajira
era azul, ahora es
un tachón negro
de carbón;
los niños no tienen
cabida
en el estado cabrón.

En la Guajira sólo
galopa el polvo.
El viento ni siquiera
se revuelca en la arena;
sólo se oye
un mugido de muerte
infantil, sólo existe
un sol rojito en el desierto.

Los infantes Wayuu, ya no
encuentran ni siquiera
un granito
de arena para mascar.
Pero tampoco encuentran
una solitaria gotita de agua
generosa para guardar.

Ante las élites, y la mirada
bufonesca de sátrapas
gobernantes entre
caviares y filetes,
los niños
de la Guajira,
ya no tienen
un granito de arena
para masticar.

¡No hay platos de barro!
¡Ni un hilito de agua!

Los niños de la Guajira viven
desamparados,y en mantos
de carbón
mueren congregados.

Lloran sin lágrimas
en medio
del desierto; sus
piececitos de
nazareno se detienen sin
destino.

En el desierto calcinante
los niños Wayuu
son olvidados.
En sus cabecitas llevan
estampada “el hambre en mil
espinas de corona».

Los niños pobres
de la Guajira
seguirán siendo
pan del dolor.
¡Triste está el desierto!

En sus ojitos perdidos
solo salen lágrimas
de carbón.
¡Oiga señor estado!
¿Acaso usted no sabe
que los niños Wayuu
no ven el verde de
los árboles, ni la
blanca nieve de
los nevados,
ni mucho menos
un cultivo de arroz?
¿Lo sabe?

Los niños Wayuu
escasamente
ven un lánguido
cardón guajiro
en la pared
de un gigante
socavón…

Los niños de la
Guajira seguirán
muriendo de sed
ante la perdida
mirada de un
estado indolente,
corrupto y ladrón…

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