Flor que necesita tanto del sol como del agua

Voy a contarte
como si tratase de un cuento,
la manera que tengo,
para no caer en tus brazos.

Muchas son las flores que nacen
a lo largo del año,
flores de primavera,
o en jardines bien cuidados.
Soy flor nacida en otoño,
vivo de instintos,
soy flor del campo.

Me excita el verde que miro
y hasta entre las rocas
sobrevivo recordándolo.
Al sol me abro cada mañana
me dejo abrasar por su encanto
su calor necesito, su luz y su canto,
y para no quemarme
me hago pequeña,
diminuta
y me escondo.

Y en noches frías de otoño,
para apagar mi fuego,
el agua escribe lo que más deseo.
Con agua sacio mi cuerpo encendido,
si así no calmo,
entre hierba me envuelvo,
hundiendo sus verdes hojas,
entre mis pétalos blancos.
Y así vivo,
escondiendo instintos salvajes,
básicos, sencillos,
pero incomparables.
Los despiertas tu, solo tu.
Si te acercas, te aseguro que,
que ya no habrá cuento, ni sueño,
ni invento.
La flor también sabe ser rebelde
y bajo instinto es que desea,
sea tu cuerpo el que se hunda
sobre el mío que desespera.

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