Extraño posponer alarmas un jueves por la tarde, porque cuarenta minutos nunca fue suficiente para acurrucarse.

Extraño verte caminando por los pasillos, una sonrisa cruzada o un beso en la mejilla, eso era lo que mi corazón necesitaba para no olvidarte en el todo día.

Extraño desayunar uno, dos, tres?, quién sabe cuántos besos, sentir que el día no podria ir mal después de eso.

Extraño la tranquilidad que me daban tus brazos, mi mundo se paralizaba cuando me cubrias con tus abrazos.

Extraño que la noche llegara y nosotros tirados en un parque, viendo hacia el cielo hablando de todo o nada, quien sabe?

Extraño… Sentir tu piel, sentir tu olor, sentir tu calor, sentir tus besos,
sentir esa conexión cuando entrelazabamos los dedos.

Extraño tantas cosas desde que te tuviste que ir, maldita sea esta pandemia que te hizo alejarte de mí.

-Carta dedicada a una Guanaca color caramelo tentación, que me tiene extrañandola desde el día uno de la pandemia.