Y me dices mírame a los ojos,
Pero evado tu mirada, por temor
A que descubras como brillan los míos
Cuando te veo, cuanto te siento cerca de mí.
De alguna manera venciste mis defensas
Entrando directamente a mi pensamiento y alma.
El deseo que provocas me invita a aventurarme
A lo desconocido, a besar tus mejillas sonrojadas,
A rosar tu piel suavemente, a recorrer tu cuerpo
Al menos con la mirada, imaginándote, soñándote.
Dejar que al menos me hagas el amor con poesía,
A que me toques sin tocarme, con tu simple andar,
Con la sensualidad que trasmites cuando estoy ahí,
Respiro profundo y continuo con mi día,
Guardándote en mis recuerdos, recuerdos de algo
Que no ha pasado pero que me vuelve eterno.

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