Y a la postre,
lo que aquí ha habido,
por mucho que se logre
revestir lo exterior
de modélica apariencia,
es una larga lucha
-por causa del amor-
entre la censura inquisidora
y la libertad de expresión,
entre el derecho
a la crítica formal
y la intimidación
y el acoso…
Entre la defensa lírica formal
y el golpeo ostensible
del puño contra la palma…

Y ¿con una vana simulación
de reconciliación
y el beneficio del amor
recibido,
se propone una solución
definitiva
que incluye la renuncia
de las obras?
Etcétera, etcétera, etcétera…