Vuelve a sentirse el vacío al otro lado,
tornando de colores oscuros y vagos,
palabras y versos encadenados,
sin entender postura en sus cantos.

Que incierto desafío,
después de haber soñado tanto,
aquí no te veo querido amigo,
ni amaneces, ni me despido.

Ay mi sol! mi amigo,
que no te siento,
solo el calor húmedo y sin brillo.
Lo que diera por tus besos,
tus caricias en mi rostro,
al despertar y al recoger el día,
guardando tus colores,
cual tesoro solo mío.

Y ahora, con tanta luz y sin verde alguno,
que tengo en este nuevo horizonte?
Un sin saber de emociones,
que me envuelven en desatino.

Cuantas son las caras que me depara el destino?
Cuanto más he de descifrar en el camino?
Tan solo quiero volver a verte,
mi querido amigo, cuando amaneces
y en la dulce tarde anaranjada,
cuando te retiras a esconderte.

Mi verdad es sencilla,
clara y contundente,
¡Le quiero!, mi sol,
más que nunca,
mas que lo que antes haya sentido,
aunque solo tenga ahora por delante,
este horizonte triste y vacío.

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