Soy el sonido de los tambores en la guerra.
Soy el miedo en la mirada de los hombres.
Soy la espada en el corazón del soldado.
Soy el espíritu del cuervo encadenado.

Vengan a mí todas las almas perdidas.
Nobles caballeros y pobres pordioseros.
Yo os sanaré de todas las heridas.
Larga vida a los caídos en mi reino.

Soy el beso escondido en un rincón.
Soy el perpetuo silencio entre miradas.
Soy la traición y el dolor del corazón.
Deseo y culpa. Soy las promesas olvidadas.

Vengan a mí todos los corazones rotos.
El espíritu del cuervo por siempre os guiará.
Aquí en mi eterna oscuridad brillarán.
Larga vida a los desolados en mi reino.

Yo soy la mentira y la única verdad.
La lujuria del cazador y el glamour de la dama.
Soy el deseo que niegas, el pecado que escondes.
Soy lo inevitable, soy la sangre sobre la cama.

Humanidad condenada venir a mí. Guerra sagrada.
Que los corazones dancen en nombre del amor.
Que los gritos de cada alma inunden el reino.
Y que el espíritu del cuervo vuele alto tan alto.
Larga vida espíritu, larga vida.