Estaba de manera secreta y no tan secreta esperando a que vinieras.
Pero ya se perdió algo, ese algo no se que es, no son los mismos nervios que sentía antes, son distintos, angustia quizás, más que nervios es desesperacion de dejarte romperme otra vez, sin piedad, así adelante de mis ojos. Ya no sé si soy fuerte, terca, o tonta, es tan delgada la línea, siempre fue tan delgada la línea entre tú y yo, aún así te esperaría una vez más, como lo estoy haciendo ahora… Son las 12:57 me estoy bebiendo un café, afuera hay viento y sol es efímero, también hace frío; un hombre discute algo con una tal Ines, y a mi se me enfría el café, esperándote y me preparo otra vez para enfrentar al mundo, después de tu desdén.
¿Hoy es martes no? Pregunta el hombre a mi derecha a su compañero, si, contesta. Y yo pienso en que hoy es martes son las 13:05 y me hundo un poco más en el asiento y intento no pensar en que me puse mi ropa favorita para ti, o en que hoy tengo los zapatos nuevos, tampoco que en la mañana me levanté un poco más temprano para arreglarme el pelo, trato de decirme que es para mí, que me maquillé para mí, que me vestí para mí, pero la verdad es que no, y me hundo un poco más, podría reconocer ya a esta altura de la tarde 13:10 que los ojos llenos de lágrimas si son por ti pero me permito dudar… ¿Me ha entendido mal el horario? quizás pero internamente se que no.