Ella era débil,
pero nadie lo sabía
y por ello detrás de todo ese maquillaje, 
se escondía lo poco que quedaba de ella. 

Y se sentía una rosa, 
pero no una cualquiera.
Una de esas que se marchita rápido, 
por la que nadie perdería el tiempo pinchándose.

Tampoco es que ella se dejara tocar,
y parece egoísta, 
pero tenía miedo, 
no quería que la rompieran. 
Ni tener que recoger esos pétalos del suelo, 
una vez más. 

Porque estaba rota, 
mucho más que cualquier trapo de cocina .
Pero aún así sonreía,
y detrás de eso estaban todos sus problemas 

Describía el mundo como una mierda, 
y pensaba que estaba loca,
porque nadie la entendía.

Y veía los días grises,
ese gris que se reflejaba en sus ojos. 
Y llovía en sus pestañas
y aunque alguien las quitara, 
ese pañuelo no serviría de nada. 

Sabía amar, 
pero lo había hecho tanto.
Que se cansó de que saliera siempre mal.

Y aparentaba que todo iba bien, 
pero ahogaba sus penas en cualquier bar. 
Y se ponía hasta el culo, 
hasta el punto de meterse en las sábanas
de cualquier trovador de mierda
que le cantara una canción
bajo su balcón. 
O entre sus piernas.