Hay ganas de encadenar mi cuerpo a la lluvia, al deseo, hay tiempos en que quiero morirme un poco como la sombra derramada de los lirios, suave caricia que renace, ronda por los pasillos fugaces, te quiero tanto lo sabes, como un hijo huerfano, escapas de mi como un pétalo suave en la alba del aire, te miro y es como si me viera en el espejo de un río, amiga mía de mis derrotas que varían al vacio, amante que vuelas en mi cama, amor labrado en el vestigio del delirio, hermana de mi corazón desenvuelto, tengo algo que perder al amarte, tengo que borrarme, prodiga de un cielo sin semillas, oscuro, cosido, sin cuello donde sostenerme, es tu alma el vertigo de mis anhelos, huella de acero que me deja en un camino sin regreso.

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