Si yo
abro
la boca,
¿enmudecerás
tú otra
vez?

Así,
como si
tu amor
perdiera
sentido
al mostrarte
el mío,
tierna Lorenia,
¿no prefieres
acaso
que te
ignore,
para
luchar
por recuperarlo?

Pero,
por El
Señor que
nos une,
¿cuándo
madurarás?

En fin,
pues, eres
joven,
tozuda
y soñadora,
no hay sino
aceptarlo,
y que mucho
dure…

Por otra parte,
como mi misión
es no faltar
a la palabra
que te di
de escribirte,
eso hago,
y juega
tú,
mi señora,
que son cosas
compatibles…

Fuertes
en El
Señor
siempre,
que Él te
bendiga,
mi Lorenia,
y recuerda:
ama mucho.

Desde la Ubrapinia
Caucasana,
y sin visos
de volver,
de tu amigo

Broncinelo
Artendino.

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