Entre sumas imperfectas
Me atraviesa un lento desvanecimiento,
como un tango cansado perdiendo la fe;
la ansiedad me susurra su oscuro argumento
y apuesta en mi contra
cada amanecer.
Cargo sueños heridos, promesas gastadas,
esperanzas maltrechas pidiendo razón;
pero sigo avanzando —aunque duelan las alas—
porque aún late fuerte
este terco corazón.
Hubo besos negados cerrando caminos,
caricias calladas muriendo al partir;
y aprendí que el silencio también da destinos
a quien no se rinde
ni deja de sentir.
Soy la suma imperfecta de noches vencidas,
de aquel soñador perdido buscándose en mí,
de un irreverente que ríe sobre sus heridas
y un necio que juega
a volver a vivir.
Y aunque a veces mi alma parezca extraviada,
sé que el triunfo respira detrás del dolor;
porque quien sobrevive con fe desgastada
termina encontrando
su forma de amar.
𝐄𝐥 𝐏𝐨𝐞𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐂𝐞𝐫𝐜𝐚𝐧𝐚 𝐄𝐬𝐪𝐮𝐢𝐧𝐚

Responses