Encanto, pienso en ti tanto,
a veces sólo cuando canto
o entre días una vez me levanto,
sabes que te amo, pero no sabes cuánto,
tanto, para tomar tus lágrimas de llanto,
quitar el desencanto,
y convertirlas en agua de algún bosque santo,
aguanto, días de penumbra y noches de quebranto,
para cubrir en mantos tu cuerpo, porque planto
en tu alma un huerto de deseos por los que más me decanto,
y si no fuera por tu risa, mataría la felicidad
y me aparecería frente a ti mientras la suplanto.

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