La vida promete,
el tiempo fallece,
mi cuerpo aun tan joven envejece.
¿Y mi alma?,
Mi alma es un tarro de vino
que nunca ha llegado a estar lleno,
pero embriaga a todo el que la bebe.
Es pura como la sangre pura
de aquel que en su vida fue bueno,
fue viejo, fue eterno.
Por eso te digo hermosa muerte,
bébete mi sangre,
comete mi cuerpo,
pero mi alma déjala libre,
sonriente, volando en el viento.