(Por Charlientius)

¿Qué hay de bueno
en esta relación
que merezca
-conseguido con tesón
durante largo espacio
en el tiempo-
conservarse?

A veces la poesía
tiene que abandonar
el misterio
para ser didáctica…

Cuántas veces
no se ha ponderado
el carácter práctico
-quién sabe
si a la postre
por encima de lo
romántico-
de la mujer?

Siendo esto así,
señora mía,
¿cómo es posible
que se le encasquille
a usted tanto dialogar,
siendo cosa tan necesaria
y útil para la vida?

… Y como un servidor querría
dialogar con usted
cuanto antes,
había pensado
a tal efecto,
en procurarme una peluca
con que,
sin ser reconocido de nadie,
pasarme por amiga suya,
y buscar así las dos tranquilas
un lugar en coche,
donde dialogar seguros
de cuanto ,
como usted sabe,
nos conviene dialogar
enseguida…

Si accede usted,
no tendría inconveniente
en animarle
a que me arroje usted
del coche, incluso en marcha,
a la mínima señal
de ser descubiertos…
(Total,
romperse uno las medias,
o hacerse unos rasguños
a estas alturas,
es poca cosa)

En cuanto al lugar
escogido,
no sería inoportuno
que fuese boscoso,
a fin de ocultarme
con mayor eficacia
si surgiera algún curioso
que pudiera convertir
en escándalo (esto
aquí es deporte nacional)
nuestro inocente encuentro.

No se haga usted
de rogar, mujer…
… En lo de la peluca
había pensado
en melena lisa
de azabache intenso…

Y hasta aquí,
amiga mía,
este poema didáctico
con cuya lectura
podrá valorar usted
cuanto haya de bueno
en esta larga relación nuestra,
así como lo ridículo
de muchas situaciones
que nos aterran y consumen…

Esperando
que se haya divertido
(aunque con un fondo
inevitable de tristeza,
como en todo buen humor),
se despide con profunda
reverencia
su buen amigo
el calvo.
Quede usted con Dios.

Pd: Pensándolo bien,
-que medio hay
para mente tan despierta-
yo le recomendaría
dialogar antes por escrito.
Es más seguro.