Era una noche cálida,
me había encontrado a ella,
un domingo de salida,
lucía demasiado bella.

Me abrazó como si me hubiera extrañado,
el tiempo se detuvo,
le sonreí como si le hubiese llorado
y compensó el lapso que no estuvo.

Dijo que se encontraba bien,
yo le tomé foto con la mirada,
supuse que no estaba al cien,
aunque fuera una persona admirada.

Era un bebé en aroma
y su sonrisa iluminaba,
dijo palabras en broma
mientras yo más la apreciaba.

En mis ojos hubo mar,
ella me sonrió,
los minutos no pude contar
y de mí se despidió.