El vacío con el que convivo, ese obscuro y profundo “nada” que hay en mí.
Ese deseo latente de no latir más.
Porque un día fui yo, hoy sólo soy un pozo sin fondo donde estar de pie.
Mi vida flotando por todo el universo, donde ninguna galaxia ha logrado que me quede a vivir.
Es este cascarón de coco que llevo como escudo, tan fuerte y tan débil a la vez.