El tiempo solo pasa y se va.
Es un irresponsable conductor.
Son vívidas las horas que has perdido en recordar,
pero aunque llores jamás dará vuelta atrás.

Los minutos al cambiar, gritando se te aferran.
Remarcan todo lo que fui para ti.
Mas si hicieran el favor y esperaran lo que es suyo,
¿pagarías el precio de robar lo que no es tuyo?

Quisiera poder hacer descansaras junto a mí
y esas lágrimas hacerlas ya parar.
El viento sopla, el pasado corre hasta aquí.
Este amor que es de ayer, hoy caduca.

Aunque te llame no me escucharás,
otro sendero sé que recorrí.
Pudiendo hablar de todo,
todo lo que quise hablar, callé.
Siempre quise ser más como tú.

Caminando te encontré, en el camino me perdí.
Daba mil tropiezos entre lo que soy, lo que fui.
¡Yo te amo, te protejo, siempre estoy ahí!
Apesar que este amor traspasó a otra dimensión,
estoy tan cerca que puedo sentir tanto de ti…
Soy el último beso que di.

—-

Ellos se burlan de los dos,
¿fuimos rosas de papel?.
Seguimos tú y yo
peleando contra el mundo.
Sabiendo que quedarán las armonías
de tu voz, que escucho aún.

—-

Los días largos se van clavando cual venganza…
¿Sabrán en sí, que es tuyo mi corazón?
Un basurero es lo que hoy decora in fraganti
al lugar que alegan, es donde descanso yo.

-No da vuelta atrás-.
Yo sé que el amor no traspasa dimensión.
Soy el último,
el beso en tu interior,
guardado para mí.

Vestido negro, sueños rotos, labios de carmín…
Rosario en mano, un millón de lágrimas.
Todo lo veo, también siento, aún somos tú y yo…
Pero la vida fue la que nos falló.

¡Yo te amo, te protejo, siempre estaré ahí!
Las flores y el sol, también me ven llorar.
Estando cerca quiero pedirte una y mil veces perdón.
Yo nunca olvidaré…
que soy el último para ti,
con todo lo que no pude dar.

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