EL ÚLTIMO DELIRIO

Cierta destreza para el vacío
aparece siempre en el último delirio
un pulso intermitente con el oscuro
un golpe de aliento de grito
amasijos de tiempos de un reloj barbudo
que se posa cada noche en la mesilla
como en su nido
y me despierta ruidoso de trinos
embraguiado entonces me pesan todas las mañanas
se mueren de dudas los sentidos
me aseguro la nada
su sigiloso cobijo
pendiente de una adictiva vigilia
que me destruye y me mantiene
preparo mi propia emboscada
y me absolvo y me absuelven por mi herida de niño.

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