El tiempo va ágil y raudo,
como corroyendo las similitudes,
no finge condolencia, no es dócil,
dice ser puntual ahora mismo.

Impregna con nostalgia sus zapatos,
marcha con tesón y franqueza.
Va con sus ropas deslucidas, raídas,
por la holgura que lleva puesta.

Viene con arrojo de invierno,
trae la escarcha entrelazada,
abrazando todo con premura,
y agobiado de tanto recuerdo.

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