EL RÍO

I. Río de agua dulce

Saludable y apacible has nacido
En las alturas de aquellas montañas.
Blanca y saludable nieve has bebido
Tus primeros sorbos entre marañas.

Te alimentas de esas frescas brisas
Que arroyos recogen entre las flores,
Para que camines entre premisas
Escuchando cantos de ruiseñores.

Llevas pureza y agua cristalina,
Como lleva la moza su inocencia
Cuando aún es inocente chavalita.

Alegras los campos con tu presencia.
Das vida, esperanza y alegría,
Calmando secos lloros con solvencia.

II. Río de agua brava

Salpicando la ribera tú vienes,
Con carácter bajas entre las piedras.
No te dejes domar ni descamines
Del caudal que traes por las laderas.

Tus rápidos bajan entre las flores,
Te surcan barcas que baten sus palas.
Tu fuerza mueve robustos motores
De máquinas con esas grandes arpas.

Tu energía da luz a las moradas
Y a los campos sus hermosos colores,
Cuando por ti las tierras son mojadas.

Llevas alegría a tantos rincones
Que se alegran siempre de tu llegada
Alegrando sus tiernos corazones.

III. Río de agua calma

Caudal pausado por esa llanura
Vas alimentando sedientos campos,
Que te agradecen con mucha ternura
Flores, animales y los humanos.

Hay algunos seres de estos últimos
Que por ganar dinero te envenena,
Y no les importa que mueran íntimos
Con tal de tener su tripa bien llena.

Llevas vida a los pueblos con humildad,
Limpias todo lo que tienes que limpiar.
Eres el todo de nuestra humanidad

Te has hecho viejo y alto de caminar,
Viajas muy despacio por la llanura
En busca de esa tu muerte, que es la mar.

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