Es curioso, el como entre almas no existen los kilómetros

ni los centímetros, ni los milímetros, ni los átomos

ni las barreras, ni los muros hechos de cemento

ni las murallas fabricadas de cristal

ni tampoco los límites pintados de lamento

porque entre nosotros sólo hay afecto

y un gran hilo de oro perfecto, que vuela y baila con el viento,

llegando cada día, cada hora y cada minuto a tu encuentro.

Somos cuerpos, hechos de carne, llenos de arte

y de sangre, cálida y fluyente

como un río que desemboca en las mentes de dos amantes, dos personajes de una obra de teatro impresionante, y que dejaría millones de bocas abiertas y ojos llenos de lágrimas, saladas e inacabables.

Ni kilómetros, ni metros ni centímetros

Ni personas, ni otros cuerpos ni otros mundos de locos desatados y enmascarados

Podrían causar el que algún día dejase de quererte

De desear besarte

Cuidarte

Acariciarte

Hablarte

Tan solo, amarte.

Que se atrevan sin miedo, a llenar mi camino hacia ti de obstáculos,

De pruebas imposibles

Y de relojes de arena interminables.

Que intenten con todas sus ganas, el llegar a matarme y verme caída

Que lo sigan intentando,

Porque por cada vez que lo hagan

Yo estaré a otro kilómetro

A otro centímetro

A otro milímetro

Más y más cerca

De ti.

De tus labios,

De tus caricias

De tus palabras

De tu corazón palpitante y rebosado de vida que late más alto que el grito más desesperado de todos los mayores locos del mundo.

Y cuando llegue a mi destino,

Cuando esté contigo

Seré la primera persona de la historia, del mundo y del cosmos, que demostrará hasta al alma más pésima y dogmática de la tierra, que la distancia y el tiempo son solo falacias creadas por el hombre y una mera ilusión fabricada por amantes marchantes y hieráticos.

Descrita y moldeada por niños que aprendieron a andar muy temprano, pero que corrieron a los brazos de la muerte sin haber sabido amar.

Sabiendo escribir, hablar y comer, pero sin saber lo que es amar de verdad

Junto con los ancianos que le temieron siempre al amor, como jóvenes y aventureros de la vida, que tampoco pudieron adentrarse en la inmensidad desconocida de sus corazones.

No acabaré como esas almas sin vida

Por muy sabias que pretendan ser, por muchos años que hayan vivido en este planeta de necios

Si no sabes amar eres otro imbécil, otro cobarde, otro niño, otro anciano.

Porque yo quiero, yo anhelo

El llegar a recorrer las calles inundadas de sueños que se encuentran en Venecia,

El viajar por las carreteras y las curvas de tu piel;

de tu cuerpo.

El pisar las huellas que dejaste en la playa, para poder poner mis pies descalzos y desnudos en aquellos huecos en la arena que te sostuvieron.

El poder recorrer los mares de mis miedos ahogantes sin temor

Y los océanos hechos de tus largos cabellos castaños y oscuros,

Que acaricio con las yemas de mis dedos

que después besarás y llevarás a las comisuras de tus labios, esculpidos por miles de dioses que tuvieron que estar en una guerra de millones de años para poder dártelos.

Esos labios carnosos, que viajarán

Miles de kilómetros

Hasta llegar a su destino final, que son los míos.

Labios, besos

Metros, átomos

Viejos, jóvenes

Vacíos, llenos

Carne, hueso

Muerte y vida

Alma y alma

Tú y yo.