(Por Charlientius)

Los perros quieren subir
a jugar a la creación.
Hacía calor y faltó la cerveza.
La canción era,
a pesar del ladrido presente,
el cielo de mi pasado.
Creo que los versos nacen
tras la cena,
aunque gruñan en las bardas
los mastines;
creo que un verso es…
algo que arde en los labios
y que sólo puede apagar un beso.

El poema ya está listo
cuando cierras todos los cajones,
corres la persianas
y sacas al perro.
Pero es un llanto de sangre
que -por la presión de la tuerca
del tornillo flamante
que corrige al ojo-
llora por dentro.
Yo digo que el aire es la sangre
que azota mis dientes
cual flecos de seda,
y que no pondré comida al gato
antes de besarte.
En aquel reino,
cuanto más buscaban la perfección
los poetas,
tanto más se acercaban a un alto
precipicio:
¡Qué pocos corrieron
hasta el filo
y saltaron sobre el agua!

Nota: Este poema se publicó en la revista Primera Página, con magnífica ilustración de la Aimeé Cervantes. https://primerapaginarevista.com/2018/09/26/el-poema-por-charlientus/
Por error tipográfico, aparece Charlientus como autor, cuando tendría que ser Charlientius.