La muerte susurra a lo lejos, la caída de los ancestros más bellos.

¿Que acaso nadie hará nada al respecto? Que acaso la calvicie del mundo no es razón para la razón,

Para el tardío despertar del alma que algunos retrasan.

¿Crees acaso que la vida se puede comprar? ¿Crees acaso que la sabiduría antigua puedes menospreciar?

Pues algunos demonios lo creen, algunos malvados trafican con nuestra debilidad, nos venden el alma para dinero ganar y jamás nuestra vida les ha de importar, porque ellos bajo tierra como las cucarachas han siempre de estar.

Ocultos en las sombras planificando su próximo mal, llevándonos a un futuro en el que sus estorbos no están.

Muerte y destrucción de la belleza natural, defunciones tan masivas como en una guerra mundial.

No permitamos a estas personas de mal triunfar, no los dejemos que tenga el lujo de al bien ganar.

Nosotros debemos luchar, debemos pelear por hacer del mundo un mejor lugar, por aquello que perdimos pronto recobrar.

Sea como sea levantaros con la valentía hasta el final, sed soldados hasta el fin y nunca parar de pelear.

La calvicie amazonia sufre, pero resurgirá cual libertad , esa que en los seres humanos siempre brota.

Tarde o temprano no se lo esperarán y de sus guaridas los sacarán, pero esta vez no para dialogar, esta vez será el juicio final, ese juicio a partir de la esclavitud, del sufrimiento de miles de almas, miles y miles de almas furiosas que se proyectarán,

Se proyectarán como la gran voz, esa es la voz del espíritu del bosque.

La poderosa voz de la perseguida libertad.

PELEAD