Despertar y dormirme entre la luz que se parte en un crucifijo
La caverna de Platón, Narciso y el infierno de Locke
Y al final del pasillo el que desaparece siempre soy yo

El perro, el living, la lágrima del diario por internet
El termómetro, la sombra de las risas de ayer, las botellas,
Los copos de nieve, las historias falsas, la frivolidad actual y violenta,
La lluvia entre las manos, los ceniceros, la lengua, el piano afónico,
Las flores, el ritmo de las pestañas, la lámpara, Lou Reed,
La morfina de la imaginación, la ausencia de duelos, los caballos muertos,
La agridulce rutina que se desangra en un cuarto de hora,
El almanaque asmático y la nota suelta en un azulejo de la cocina…

Que finge
Que suspira
Que destierra
Que desaparece
Que aprisiona
Que denuncia
Que muerde…

Mi boca que distorsiona el tren que pasa por la quemadura
De tres velas, el agua fría de la canilla y la extrañeza de no saber
Quien llora al otro lado del espejo.