Pueden superarme
En maldad
Pero jamas en inteligencia.
Nunca planifico
Pero mis improvisaciones
Previenen los finales…
Cada acto
Como eslabón de una cadena,
Se lo que ataña
Hasta donde llega
Y como desatar la maraña.
Lo único
Que me nubla la ultranza
Es la confianza.
Y no decido
Me cercena la voluntad
Creer sin comprobar
Y me dejo guiar
Como no porto protervia
Espero lo mismo
De los demás.
Y el presentimiento
Oscuro
Que tuve desde el primer
Instante
Se ríe seguro
En las sombras distantes.
La percepción
Siempre nos avisa
Lo que lo racional esquiva.
Y la malicia
No tiene motivos,
Carece de lógica
Solo es un trágico patrón.
Que para cumplir
Con su repetición
Me necesita a mi
Te necesita a vos,
Para aleccionarnos
Hacia un lugar peor.
Donde ofrezcas
Servicios
Y te quiten los beneficios,
Donde regales el fruto
Y te supriman el disfrute.
Eligen a los que
No podemos vivir
Sin la dicha compartir
Y nos sacan
El gozo de existir
Nos exprimen el jugo.
Y cuando eso sucede
Nos culpan
Por habernos fiado
De su insidio
Perfectamente armado.
Como si el amor
Por la humanidad
Fuera algo digno
De erradicar.
La mayoría
En esa instancia
Ennegrece
Los colores de su aura
Y cambian los roles
(De victimas a victimarios)
Para no sufrir
Otro agravio.
Lo que yo sé,
Lo que yo hago
Es no perder
La dulzura,
No poner clausura
A mi benevolencia.
Al mal no se lo detiene
Con mas violencia
Ni hay que hacerlo
Vencedor
Enturbiándose la esencia.
Mi vida fue
Una larga cadena
De torturas,
Cuanto mas socorrí
A los demás
Mas tuve que correr.
Mas yo sé
Que mis asesinos
Fueron mis maestros,
Si no me hubieran
Flagelado
Nunca hubiera descubierto;
El rostro humano
Del demonio,
La fuerza volcánica
Que portan mis venas,
Y por sobretodo
Revelarme a mi misma
La pureza que tenía.
Pues no me arrepiento
De ayudar a un harapiento
Aunque me asfixie
Con mi propia chalina
De seda de cachemira
En mi primer despiste.
Queda sellada en mi
La serenidad
De ser correcta
Aunque me remuneren
Con adversidad.
Aprendí que al mal
No se lo puede frenar
Solo queda
Protegerse,
Para que no pueda
Completar su serie
Encadenarnos por siempre.
No perdí
La calidad de mi sentir,
Ni extravié
La capacidad
De la puerta abrir
A desconocidos,
Con el misterio
Del riesgo en sus ojos
Pero en los míos
Ya no habria sorpresa,
Ni seria una presa
A menos que yo lo permita.
Y a este punto
De mi roble
No se alimentaria
Cualquier alimaña
Toda termita
Que de sororidad se tiña,
Eso ya no me engaña.
Y aunque parezca
Algo huraña
Solo soy selectiva
De quien me acompaña.
Únicamente
Me despojé
De la credulidad
Y no tomé por cierto
Ni conmigo
Nada que no pudiera
Comprobar.
Y siempre busco
Que las teorías
Encajen con los hechos
Y no los hechos
Con las teorías.
Todos distorsionan
Sus historias
Para que triunfen
Sus conjeturas
Por sobre las certezas,
Y yo muestro
Tal cual son
Las secuencias
Aunque me perjudiquen,
Para que reine en mi
La autenticidad.
Y nunca me adjudiquen
Lo que no dije,
Y tampoco
Me feliciten
Por lo que no hice.
Esta integridad
A muchos ominosos
Los torna infelices,
Porque los desnudo
De disfraces,
Vuelvo añicos
Su escudo de subterfugios,
En mi imperio
Los nefastos
No encuentran refugio.
Y de mí
El mismísimo mal se aterra,
Erróneamente,
Porque si no fueran
Sus acciones las execrables;
No habría nada que mostrar
Nada que exponer
Nada que juzgar
No serían los culpables.
Y lo más hiriente,
Es tan triste,
Como solo se arrepienten
Cuando se escribe
En su frente
Lo que son
Y no pueden proseguir
Con la negación.
Solo un enfermo
Puede pensar y razonar
De igual a igual
Con algún enfermo,
Pero me consta
Que sienten
Que no puede prosperar
Otro,
Un Ajeno,
Sienten que se les quita
Algo a ellos,
No pueden dejar
Corazones florecientes,
Ni vida latente
A donde van,
No hay presea
De la que no se apropien.
No sé concadenar
Su entendimiento
Pero si se desencadenar
Sus azarosos intentos.
Y despertar
A los durmientes
De inocencia somnífera,
Y el camino
Dejarles reluciente
Despejado
Para que aquella
Neblina no llegue
Y los desvíen
De su sendero,
Cambiándole
Los carteles de ruta
Diciendo que allí
Es la gruta hacia el oasis,
Tirándolos a un agujero
Siendo la ingenuidad
El mejor suero
Para los puros.
Esa malicia
Los hace vivir en apuros.
Yo nunca desconfío
Hasta que no me punza
El garfio,
Bastante cerca
De mi epitafio.
Siempre aguardo
Hasta el ultimo segundo,
Cuando se manifieste
Todo aquello que percibo,
Para que se abracen
Las pesadillas
Con las realidades,
Se fundan
La clarividencia
Con la evidencia,
Para que se unifiquen
Mi bola de cristal
Y de mi cerebro
La pineal,
Para ser
Sentipensante,
Y se besen
Los atisbos etéreos
Con la materia tangible.
Y se rompa
La atadura temible
La cortina invisible,
Para no dormir
Con el enemigo.
Es que no puedes defenderte
De lo que no sabes
Que te esta atacando
O aun lo esta planeando…
Mientras hace juramentos
Que los barre el viento,
Mientras regala obsequios
Que al matarte
A él retornan.
Estos seres siempre roban
Más de lo que merecen,
Más de lo que abarcan,
Y lo que tocan
Perece.
A mi me han marcado
Con el numero trece,
Y aun así nunca cerré la puerta
Tampoco dejé de estar alerta,
Sé que siempre me visita
Con otra cara
Con otra risa
Con otra falacia
Pero la misma estrategia.
Ya le tengo alergia
A los impostores
Y estornudo
Sobre sus antifaces.
Ya les reconozco
Todas las facetas,
Por eso sé
Donde finaliza la cadena
Donde se pisa el embuste
Y cuando
Se desarma la maqueta.
Es un largo enlace
De traiciones,
De la vida
Me ayorné en la desventura,
Me culpaba
Culpaba a la suerte
Culpaba al universo
Culpaba a la muerte
Por llamarme
Tan pronto y tan seguido,
Siempre a manos
Del mas conocido
Del menos temido
Encontraba el peligro.
Y comprendí
Que ausente
De responsabilidad
Esta dios
Por los planes
De los hombres.
Entendí
Que el azar
Es una lotería
En la que muchos perdemos
Para que otros ganen.
Supe
Que no correspondía
Retractarme
De lo que yo no decidí.
Nunca fui cómplice
De mi propia ruina,
Y siempre mis elecciones
Portaban sabiduría.
Nadie jamas podría
Decir
Que seguir ordenes
Obligadamente
Dañando el libre albedrío
Descaradamente,
Nadie podría sugerir
Que eso es elegir.
La carga negativa
No es del influenciado
Es de la influencia
Y su atroz tentativa.
Es como si los civiles
Se culparan a si mismos
De tener dictadores.
Como si la víctima
Se juzgara
Por dar con secuestradores.
Como si la liebre
Hubiera podido salir ilesa
En zona de cazadores.
No es el karma
No es el cosmos
No es nada propio
Son los propósitos de otros.
Mientras uno cuenta flores
Ellos cuentan las horas
Para cumplir su objetivo,
Enunciar sus intenciones
Multiplicando los terrores.
Y para esto
No existen prevenciones,
No hay lugares
Ni horarios
Muchas veces no hay indicios.
Como el habitante
Mas normal
Desafia la moral.
El esposo
Mas confiable
Guarda un fusible
Tras tu pedestal.
El amante
Mas amable
Tiene armas
En su miembro,
De repente
Ya no espera
Tu consentimiento
Y te gatilla
Bien adentro.
El amigo
Mas apegado
Mas cariñoso
Tiene fotos
De sarcofagos
Y sobre ellos
Coloca tu rostro.
El mas quieto
Puede derrumbar un edificio.
Lleva años construirlo
Y segundos demolerlo.
Ellos no entienden
Ni les importa
Lo irreparable
De sus hechos.
Cada movimiento
Como efecto dominó
Desploma lo que alguien
Con paciencia
Y esfuerzo construyó.
Eso es natural
Lamentablemente
Hasta casual,
Pero un tornado
No toca cinco veces
El mismo faro,
Eso es causal.
Sobrepasa lo antinatural.
Y lloré rayos
Buscándole un porque
¿Si ya me desintoxiqué
Por que esas moscas
Aun se posan
En mis ventanales?
¿Por que esas nuevas personas
Traían nuevas desgracias?
¿Por que si eran ignotos
Sin nunca antes haberlos visto
Me buscaban
Casi sabiendo
Donde encontrarme?
No eran bromas pesadas
De la suerte,
Eran las manos
De los hombres
Complotadas a muerte.
Y de trofeo
De cacería
La cabeza mía…
Con cada inédito
Atormentador
Me fui portando
Cada vez mejor.
Creyendo que yo
Su odio provocaba,
Creyendo que algo
De eso de mi dependía,
Que algo cambiaría
Que esta vez lo evitaría.
No era normal
Que el tsunami devaste
Todos los años
La misma ciudad…
Y ellos
Seguían replicando
La conquista
El daño
Y la huida.
Tan protocolado
Que ni parecían
Crímenes pasionales,
Simples arrebatos,
Mas bien eran
Trabajos encargados.
El día que descubrí
La unión de los eslabones,
Que cada persona
Con la que sufrí
Se conocían entre sí
Y estaban confabulados
Algo brillo en mí.
Un foco lumínico
Que tenue alumbraba
La verdad macabra,
Las peores sospechas
No se habían equivocado.
Y así ya el cielo
No se tornaría nublado,
El panorama
Por fin estaba destapado.
Sabia que entraban
Por mi confianza,
Sabia que volverían,
Y sabia que no se irían
Con las manos vacías.
Y se repetiría
Mientras continúe con vida.
Sabia que lo hacían
Para borrar con eso
Sus maltratos
Sus antecedentes
Sus ilegalidades.
Harían creer
Que el problema era yo
Por vivenciar lo mismo
A cada rato
En la misma fecha.
Y cada vez
Subían peldaños
En la escalera
De rudeza,
Cada vez eran más
Las flechas
Y más profundo se clavaban
Destruyendo mi corteza.
Así que fui juntando pruebas
Tan solo sobreviví
Para contar como me asesinaron.
La única vida eterna
Que existe
Es la certeza
Al contar nuestra historia,
No dejaría que la ensucien
De maleza.
Así que por cada invento
Un argumento,
Por cada falacia
Una evidencia,
Y ellos siempre se fugaban
Cuando ya todos sabían
Quienes eran.
Y se tornaban al silencio
A la huida,
Morando en la nada
Buscando nuevas chicas,
Que no sepan tanto
Y lo crean todo.
Intuía que bien no dormían
A sabiendas de que
Pululan testigos
Y aquí escribe una sobreviviente…
No podían dejar
Cabos sueltos.
Y regresaron
Mas ingeniosos
A la par que yo
Mas preparada,
Me use a mi misma
De carnada
Con tal de derribarles
La fachada.
Después de ser asesinada
Con la memoria intacta
Los sentidos bien sentidos
Y los ojos abiertos,
El próximo golpe
No me tumbaría tanto.
Ya sabia los pasos
Cada fase del cortejo
Y del descenso.
En un comienzo
Serian encantadores
Tenían una lista
De mis gustos
Para atraerme,
Y aunque se notaba
Que solo actuaban
No pararían
Con el acting
Hasta atraparme.
Acto seguido
Comenzarían a convencerme
Y si no lo logran,
A insistirme
Y si no lo consiguen,
A obligarme
A embarazarme.
Justo ahí darían lugar
A los maltratos,
Me prohibirían
Contacto con el mundo,
Para que escaseen
Los dedos que los señalen
Cuando con la suya se salen.
Me dirían
Que me encierran
Para protegerme,
Que me pegan
Para que aprenda
A no entrometerme,
Me dirían
Que el sentido de mi vida
Es cumplir sus sueños.
Y comenzaría lo físico
Lo infalible,
Me prohibirían
Acercarme a comestibles,
Hasta llegar
A privarme del liquido,
Mientras me explotan
Para conseguirles un banquete
Y degustarlo enfrente mio.
Sabia que me enfermarían
De lo primer venéreo que encuentren,
Y me prohibirían
Acceder a los medicamentos.
Y cada noche fría
Se sentarían en la esquina
De la cama
A contemplar mi muerte,
Y enfurecerse por su lentitud.
Y mientras agonizo
Los veo borrar los rastros,
Las huellas de su presencia,
En la futura
Escena del crimen.
Y cuando piensan
Que es mi ultimo aliento,
Los observo huir con el viento
Gélido del cruel invierno.
Y por ultimo
Si lo supero,
Negarán lo ocurrido
Contarán lo opuesto
Matarán ademas al hijo
Y voltearán el crucifijo
Y la balanza a su costado.
Pero como dije
Me llevan la delantera
En maldad pero jamás
En inteligencia.
Esta vez yo los esperé
Y mi propia tumba cavé,
Solo para demostrar
Como los homicidas
Siempre vuelven
A la escena del crimen.
Todos juntos llegaban
Retozaban, celebraban,
Demasiado pronto.
Fue el momento indicado
Para sacarles una foto
Y quede así demostrado
Lo confabulado.
Para ese entonces
Las perforaciones
No podían ser tapadas,
La carne no podía
Ser remendada,
La sangre no podría
Ser devuelta.
Tan solo quedaba
Imborrable la memoria,
Tan solo debía
Demostrar devuelta
La historia,
Eso garantizaba
Mi vida eterna.
En mi epígrafe dirá:
”Si sobre mi nombre
Desde sus lenguas
Alguna mentira
Se proyecta,
Volveré insurrecta
Y de sus miserables almas
Haré colecta.”
Me aventajan en psicopatía
Pero jamas en astucia,
Boicoteé su complot,
Y suenan ahora
Ceremoniales los fagot,
De los grandes conspiradores
Solo queda
Un minúsculo bibelot.

JULIETA IALLORENZI

PATENTADO EN SADAIC Y DNDA

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