Abrí los ojos de madrugada,
no logré superar la lasitud del día,
a pesar de tener la vista aún nublada,
busqué el móvil para reproducir una melodía.

No podía permitir que el letargo me invada,
decidí revisar las redes y ver que sucedía.

Fue entonces que, con cara asombrada,
desperté y no podía dejar de admirar lo que veía.

Quedé aturdido por esa hermosa mirada,
el café de sus ojos con mi sueño acabaría.

Sé que el simple verla siempre me agrada,
pero esta noche todo en ella relucía.

El cabello y las cejas la mostraban muy acicalada,
aunque solo con el semblante y los labios ya me hipnotizaría.

He viajado por años siguiendo una corazonada,
sin encontrar la persona que por fin me inspiraría.

Tonto he sido al creer que podría dejarla olvidada,
si es la única que mi respeto merecía.

Esta mujer no se compara con nada,
ahora sé que no hay alguien similar a Lucía.

0