El brillo de cada día

He abierto una gaveta,
Y he liado con una extraña sensación;
miro a mi alrededor en el solo hay un corredor,
trastos de lecciones aprendidas llegan a mi mente
deseo tomar un cigarro,
tenerlo entre mis dedos y sin prenderlo aún
Sólo pensar y pensar.
he dado un par de pasos
y en el cojín del sillón,
resplandece mientras el sol aumenta su brillantez anaranjada
se me ha escapado una mirada por la ventana
cierro los ojos y
creo sentir la brisa
creo estar en la orilla de la playa
nuevamente he comenzado a caminar
el cigarrillo se ha encendido, siendo su aroma
una exquisitez; aun por mi persona, no descrita
sigo caminando descalzo
sonrío, y vuelvo a sonreír
en medio de la nada pero sonrió
y agradezco a Dios por este día de vivencia
por este día de estar con vida
con lo que me brindó
por lo que me quitó
pero agradecido
he dado una exhalada más a este cigarrillo
y veo a un sol casi sin brillo
le hice una pregunta, a mi acompañante temática
la que siempre está conectada a esta pequeña conciencia
la que tiene las puertas abiertas de mi confianza
la que con su sonrisa borra cada mal recuerdo
la que con su mirada construye paisajes
y con su voz incentiva mi alma
¿sabes correr?, me respondió que Sí
entonces le pedí
toma mi mano
y corramos descalzos
mientras que el ocaso dure
Hasta que llegue la noche
y sobre el firmamento se dibujen las estrellas
se pinte de oscuro el cielo
y rendidos
tendidos sobre la arena contemplemos las estrellas
exhalo, abro los ojos
y nuevamente solo
con el cigarrillo
a punto de acabar
doy una última bocanada,
el mar ha comenzado su brisa a brindar
es hora de regresar,
abrí los ojos
y en esa pequeña vuelta he dejado el cigarrillo
el sol aún mantiene aquel naranjado brillo
y los trastos han desaparecido
y con otra extraña sensación esbozo una sonrisa
y digo gracias Dios Mío

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