– ¡Alabad al barco!, ¡Proclamad al barco!
Aguas blancas,
Aguas cristalinas,
Llega el barco lleno de descascarilla.
Se eleva el barco,
Cae el barco.
– ¡Vuestras familias deben empujar el barco!
Peces nadan,
Peces callan,
Miran hacia la mar que tanto proclaman.
– ¡Alabad al barco!, ¡Proclamad al barco!
– ¿Donde se encuentra el oro blanco?
Vientos suaves,
Vientos firmes,
Se levanta la ola de perfumes grises.
– ¡Alabad al barco!, ¡Proclamad al barco!
– Buscan aquellas islas de amor falso.
Aguas blancas,
Aguas cristalinas,
Se eleva más el barco cuando se aproxima a la orilla.
– ¡Alabad al barco!, ¡Proclamad al barco!
– Buscan aquella máscara de tela blanco.
Aguas negras,
Aguas frías,
Golpea la brisa que se encamina.
– ¡Alabad al barco!, ¡Proclamad al barco!
– Debajo de aquella máscara hay oro blanco.
Remolinos pardos,
Remolinos verdes,
Se aproximan a la orilla y cada vez descienden.
– ¡Alabad al barco!, ¡Proclamad al barco!
– Es un oro resplandeciente y franco.
Remolinos blancos,
Remolinos negros,
Van en camino buscando al estanco.
– ¡Alabad al barco!, ¡Proclamad al barco!
– ¿Puedes oler aquel oro blanco?
Cristales duros,
Cristales puros,
Se juntan suavemente formando un hoyo oscuro.
– ¡Alabad al barco!, ¡Proclamad al barco!
– Huele como rosas en mi cuarto
Pájaros sinceros,
Pájaros llenos,
Vuelan serenamente encontrando el barco.
– ¡Alabad al barco!, ¡Proclamad al barco!
– ¡Hemos encontrado el oro blanco!
El pueblo proclama,
El pueblo halaga,
Admiran con anhelo el deseo que tanto adoraban.

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