El barco

El barco que navegaba con años de experiencia
buscaba capitán sin importar que supiera trabajar
lo que necesitaba era compañía
y después volver a contratar
cuando de el se aburría.

Esto es lo que pasa regularmente con las personas, ilusionan, se aburren, te levantan, te destruyen y finalmente se van, ahí es cuando se cumple el trabajo de capitán, ahí termina, bien o mal, ya se hizo la labor, porque nadie le enseña a navegar ante cualquier situación, nadie le enseña como debe ser un capitán para dirigir a ese barco que le acompañará por un periodo, ya sea largo o corto, pero estará consigo, le enseñará lecciones de como dirigirse ante ese mar enorme, a como salir de esas olas, de las tormentas y de todo mal que se aproxime, a eso le enseñará.
También, a vivir nuevas experiencias como el sentir la brisa que roza la piel o las caricias del aire cuando se aproxima el amanecer, porque no siempre tocará un mal clima, no siempre se inundarán, y no siempre juntos vivirán, ahí es cuando se debe ser aún más fuerte, aún más capaz de subir a un nuevo barco, a un nuevo comienzo en la mar, sin temor alguno, sin más errores, se debe continuar en otro barco, que le ayude a avanzar, que acepte que se ha hundido antes, que merece todos mares posibles en el mundo, que merece ser feliz, ya no siendo una opción si no algo que formé parte de la esencia del ser, y que la única opción sea: si aborda nuevamente un barco o desea tomar aire y lanzarse a nadar.

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