El arte, como sentida ficción,
se nos revela como una atracción de la naturaleza, como una participación de la belleza que es capaz de dejarnos perplejos, aun con los mismos modelos o cánones.
El arte es un simbólico naufragio del que se sirve el autor para preservar su libertad lunática, y crear hazañas propias; reencarnaciones de cíclicas composiciones.
El arte es desafiar la frase “Todo está inventado”, y reinventarte a ti mismo en tu concepción del mundo.